Desde el momento de la fecundación el cuerpo de la mujer sufre continuos y diferentes cambios a nivel hormonal, estructural, emocional... Estos cambios suelen provocar una serie de síntomas característicos como altibajos emocionales, alteración de sueño, apetito y náuseas, principalmente en los primeros 3 meses de embarazo.Otros como varices, retención de líquidos, calambres, ciática, estreñimiento o hemorroides, aparecen en los 3 últimos meses de gestación.
Con el shiatsu, desde el inicio y hasta el parto, te ayudamos a paliar esta sintomatología; prepara el cuerpo y la mente de la futura madre equilibrando y estimulando su sistema energético, aumentando sus defensas, su estado de relajación y, por consiguiente, actuando sobre la salud del feto.
También es importante recibir shiatsu tras el parto, a partir de las 3 semanas si no han existido complicaciones durante el mismo. Ayuda a que la cintura pélvica y su musculatura recuperen su posición natural después de la apertura que tuvo lugar durante el parto.